La escucha epidérmica y literal ha sido, de hecho, la fuente de muchos equívocos y provocó la sucesiva colocación sobre su figura de etiquetas tan paradójicas en algún caso como "el cura Brel" o "Brel el ateo". El propio artista se rió de sí mismo y de las etiquetas en algunas de sus canciones, asumiendo los tópicos sobre su persona como parte de una penitencia implícita en el hecho de tener que ejercer una profesión sujeta al juicio y el prejuicio de la gente.

   Jacques Brel -como decíamos al principio- fue muy consciente de las limitaciones de la "humilde" canción popular y exploró y forzó hasta el extremo las libertades que aún podían existir tanto a nivel musical como literario. En lo musical, aparte de la explotación -siempre ajustada al clima de la canción- que hizo del "crescendo" en tantas de sus mejores canciones, hay que registrar desafíos prácticamente inéditos en el modesto terreno de la rutinaria canción popular.

"Experimentos"